Te extraño demasiado. Ya no tenés idea de lo que es mi vida sin vos. Algo en mi hizo un clic y logré darme cuenta de que no puedo seguir asi, alejada de vos. Por un par de días, me mantuve oculta, de todo y de todos. Pero ahora cuando vuelvo a resurgir, estás todavia ahi. Pareciera que me llamaras. Te hablo, y por primera vez respondes. Pero estás mal. Otra vez no puedo hacer nada para ayudarte. Estoy de manos atadas y duele. Otra vez quiero estar ahi. Quiero verte, abrazarte, darte la mano. Quiero estar ahi, quizá sin hacer nada, pero solo a tu lado. Sería feliz. Sería perfecto.
Dios, tantas palabras hechas para ti, tantos sollozos retenidos, por el miedo a llorar en vano.
Se merece el mundo y más. Y yo quería dárselo.
¿Cuánto duro? Nada ¿Valió la pena? Sí.
Y ahora tengo menos posibilidades que antes.
No sé... quiero que sea feliz.
¿Qué puedo hacer ahora exactamente?
Me siento perdida sin sus palabras.
¿Tengo que acabar con todo?
¿Tengo que olvidarme de todo?
Es que... me completa.
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