Son muchos los jóvenes que desarrollan una escritura que nace y se sostiene mientras están en la secundaria, pero que permanece clandestina. A veces incluso las canciones de las bandas que escuchan funcionan como puentes para acercarlos a otros escritores. Es probable que no tengan una genuina vocación literaria; de hecho, algunos elegirán luego caminos bien distintos para ganarse la vida y se apartaran para siempre de la literatura.
Pero el hecho es que, en la escuela, son muchos los estudiantes que, en la intimidad que les ofrece la escritura, encuentran un cauce en el que vuelcan sus miedos y plasman, entre otras cosas, la incomprensión de un mundo que los oprime y por momentos los amenaza.
Cuando lei esto, me senti identificada.
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